Publicidad:
Terra
La Coctelera

Y bueno ahaa estoy yo participando algunos proyectos los

Y bueno ahí estoy yo participando en algunos proyectos, a los que os invito a conocer:

Appledog es un noneto formado por trio base (guitarra, bajo y batería), cuarteto de cuerda, electrónica y nuestro valiente técnico. El cerebro del grupo es Xavier Bonfill, guitarrista, cantante, líder espiritual y compositor.
Yo formo parte del cuarteto como primer violín. Acabamos de sacar nuestro primer EP junto a un videoclip, y ahora empezamos a trabajar en el que será nuestro primer disco. Visitadnos en el enlace de Appledog.

Miyahi es una banda de rock directo y desenfadado, con momentos de fritura y voces en falsete y momentos de destrucción y desgarro. El cuarteto tradicional (dos guitarras, bajo batería) se ve completado por un violín (y teclados). Visítanos en el enlace de Miyahi.

Proyecto Apelo es una banda de funk callejero junto a reggae, cumbia, rock...de bailoteo y juerga. ¡Pendientes de grabación!

Gato Miau
es el resultado de muchas noches acompañados de mecano, kraftwerk o depeche mode y yogures de fresa. Electro-pop barroco y sencillo a la vez. Pronto tendremos algunos temas para colgarlos en el futuro enlace a Gato Miau.

Además, compongo mis propios temas que, algún día, daré a conocer. Compagino todo esto con mis estudios en ESMUC de Pedagogía del violín y las clases que ya doy. ¡Y todo con alegría!

El silencio (coreano)

El silencio, en la música, es tan valioso como la ausencia del mismo. Y en la vida, es tan difícil de encontrar que cuando lo vives como espectador pasivo descubres algo que nos es lejano, porque se pierde en el tiempo.

Kim Ki-duk me ha conocido en estas navidades ya casi añejas. Y ha sido un muy grato encuentro; no había oído hablar de él, sólo por un amigo que llevaba meses insistiéndome que tenía que probarlo. Lo hicimos juntos, en su casa, en un sofá muy confortable. En un disco con varias películas de éste director surcoreano, escogimos "El Arco". Me mantuve en vilo durante toda la película; yo sugería cómo acabarían aquellas escenas y mi amigo, paciente y callado, me miraba y sonreía. Parecía sacado de la película.

Así fue que llegué al final sin que ninguna de mis predicciones acabara en acierto. Mientras en los créditos sonaba música de melodías occidentales tocadas por un violín huqin en su versión coreana, protagonista de la película, comentábamos ligeramente la película. Pero yo no conseguía describir la sensación casi neutra y danzante que sentía en el estómago. La siguiente película empezó y sin preguntarnos más nos volvimos a recostar en el cómodo sofá y disfrutamos de "Hierro 3", un soberbio film que me desconcertó.

El uso del silencio en las dos películas me pareció tan sencillo y soportable que quise tomar ejemplo esa semana. No duré ni media hora...
Estoy seguro que cualquier iniciado en el cine oriental me dirá que hay obras mejores, pero yo, que he visto relativamente pocas pero excelentes películas, estoy ansioso de conocer la vida junto a Kim Ki-duk. Y, quién sabe, quizá hasta junto a mí mismo.